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lunes, 5 de octubre de 2015

160 palabras #2

Un libro en mis manos me dijo, en millares de palabras, la infinidad de posibilidades que tenía para querer. Sin embargo, no puedo leerme a mi mismo en un papel. ¿Cómo puedo acercarme a mi ser? Pluma infinita, acecho incesante, obsesión calcinante. Adiós las transiciones de películas, aquí, en este juego, no se pueden omitir detalles. Como seres de arena, narramos lo innecesario, olvidamos sentir el momento cotidiano. No hay recuerdo mas deshonesto que no poder recordar. No les pasa, que cuando leemos algo, por pequeño que sea, nos remite a algo que habíamos leído antaño. Como si nos llamara aquel libro abandonado, atrincherado, lanzándonos pequeños vínculos de memoria, que son tan arraigados a nuestra vida. A mi me pasa, que cuando me fascino por una palabra de buen sonar, la utilizo hasta que pierde sentido y olvido su significado. Como "divagar" no pienso en las letras ni en su . Pienso en la imagen que evoca de mi mismo.
-Colabora en comentarios, un posible título para este pequeño fragmento.

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