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domingo, 4 de octubre de 2015

La palabras escritas son místicas.

¿Donde están los vestigios de ese cabello lejano? ¿Dónde esta esa mirada que esperaba con ansias? ¿Donde están esas caricias que tanto he deseado? ¿Dónde dónde dónde?
No me preguntes si me encuentro suspirando, no me preguntes si ando pensando en ti.
Ando perdido, no encuentro palabras, no sé que hacer y lo que hago no sé por que lo hago. Dudas y dudas abordan mi cabeza, profanan la diáfana aura. Ahora solo discordia.
Ni siquiera sé por qué estoy escribiendo esto, quizás por el millón de escalofríos que recorren hoy mis venas.
Ahora me siento en mi escritorio para refugiarme en este papel y vomitar unas lágrimas que no quiero que salgan, Palabras, palabras, palabras...
Hazlo latir, hazlo sentir, hazlo pedazos. Comprometer a que salga bien y a que salga mal. comprometer el corazón para que sienta y que sienta mucho. Sólo existe el instante, no hay nada más allá, quedarse en las orillas ya no es opción, hay que saltar...
¿Seré egoísta?¿obsesión? no lo creo, todo parece tan nuevo para mí, pero todo tan claro, nunca antes había estado tan seguro, nunca había visto lo que los demás no se atrevieron a ver. Y me pregunto todo el tiempo, ¿Que tengo yo para ofrecer? simple... la respuesta fluye en estas líneas.
Y que quiero hacer cuando el cielo me mire, si todos los ojos están encima, esperando que caiga en el fuego. Palabras, promesas y mas palabras... qué hacer cuando mi mente está en las alturas, es tiempo de que me des mis alas.
No tengo miedo y por mi cabeza pasean inconexas las ideas, todas volátiles, sin ganas de salir por mi boca... y me da rabia de que todos esos putos pensamientos desemboquen en tu recuerdo. Admito mi locura, pero aquí es donde está mi casa, aquí esta la evidencia de mis turbulencias, de mis terremotos que por alguna razón se calman entre tus brazos...y no existe nada mas.
¿En donde me he metido? quizás ahora mismo acabe este día. Acaban de ser las 12 de la noche. Estoy en mi casa, mi tentación, mi amor incondicional, Dios no quiera que mis palabras terminen en esta carta, palabras que salen del alma, aunque nunca he sabido sacarlas por la boca. No son físicas... son místicas.
Oh desastrosa pasión, amo escribir, odio hablar. Ojalá pudiera hablar como escribo, hacer sentir este mismo instante. Mi corazón es un papel infinito, con espacio siempre para escribir. Hazlo latir, hazlo sentir, hazlo pedazos...pero nunca deja de escribir, nunca para, no se cansa, no muere, no termina, no se destruye. Siempre alimenta.

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