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sábado, 6 de diciembre de 2014

Tercer capitulo: Carta de Frank a su esposa. "Matar es malo"

Los atardeceres tienen ya un presunto color a muerte, la arena impregna el aire de una niebla ingrata que aturde los ojos. En uno de esos ocasos Frank, metido en su insegura trinchera, alcanza un papel y un lápiz. Tal vez sea la última vez que escriba. Lo hace también para probarse a sí mismo, si los horrores que ha visto no le han hecho olvidar su pulso a la hora de redactar una carta. Mientras aun queda luz en el cielo, él puede derramar la ultima lágrima de recuerdo; Mientras no se escuche el taladrador canto de las ametralladoras; mientras la cruz que cuelgue todavía de su cuello, habrá tiempo para poder dormir un poco sin el miedo a morir.
Aprovecha las ultimas luces por ese amor que se encuentra lejos y a la vez tan cerca, en la foto que guarda en bolsillo izquierdo de la chaqueta, junto al corazón.

Para mi amor:
Hoy te escribo para reportarme, quizás en mi último aliento quiera decirte que aun estoy vivo. No desistiré de mandarte cartas para dar fe de que aun me queda voluntad para volver a verte. 
No volví a ver mis manos limpias desde que partí. Perdona si mi letra es mas ilegible que otras veces, pues por la vibración de tantos disparos no soy capaz de dejar las manos quietas. Tal vez, simplemente es el inherente pavor que tengo cuando saco la cabeza o despierto súbitamente por los proyectiles cayéndonos en derredor.
Amor mio no podemos recibir cartas por que las comunicaciones son atacadas continuamente. Por suerte encontré a un aviador que llevará todas las cartas del pelotón al amanecer.
No vale la pena recibir tus notas y tus fotos si la nostalgia me acongoja cuando las vea. Lo único que me interesa es saber que estarás tranquila con mi entorpecida caligrafía repleta de sentimiento.
Tengo tantos "te amo" que te debo, tengo tantos abrazos que darte que solo pienso en acariciarte de nuevo el cabello. Oh querida quiero ver a nuestro pequeño retoño pronto, jugar con él en el verde pasto de nuestro hogar. Deseo que el crucifijo de mi cuello lo amparé mas a él.
En la oscuridad mas lejana de mi dormitorio, el sueño solo lo alcanzo con un último pensamiento tuyo, y trato de escrutar mas y mas por los laberintos de mi pasado.
Quiero escribir todos los mensajes que pueda mientras aún el aire llene mis pulmones y la luz entre en mis ojos. Cada vez que salgo a la arena asfixiante el instinto se apodera de mí. No hay mas voluntad que seguir viviendo por ti aunque haya que segar una vida. Solamente grito una frase para tener intacta mi conciencia: "Matar es malo, matar es malo, matar es malo..." A veces, sólo se escucha esta frase durante los tiroteos; alcanzan a opacar el aterrador ruido del panorama.
Quiero que sepas que vivo con miedo, pero no a morir sino a no volverte a ver. Ese mi mayor temor.
Siempre que hay una oportunidad miro tu foto para recordar tu cara. Mientras todavía salga el sol habrá esperanza de volver a notar tus labios.

Así concluyen las líneas que Frank le dedicó a su esposa. Mas allá del mar, las cartas serán un frió reflejo de que aún se conserva el espíritu dentro del cuerpo, mas la soledad no es pretexto para dejar de amar ni para dejar de creer.

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